En un contexto en el que los viajeros buscan experiencias auténticas y memorables, el oleoturismo se presenta como una oportunidad para que las almazaras y los territorios olivícolas se posicionen dentro del turismo experiencial y gastronómico. Más allá de la visita tradicional, muchos visitantes quieren aprender, degustar y conectar con el origen de los productos que consumen. Para las almazaras, esta tendencia abre la puerta a crear una nueva actividad turística capaz de generar nuevos ingresos y reforzar su imagen de marca.
Según un análisis publicado en 2024 por la plataforma Airbnb sobre los viajes a regiones del paisaje olivar en España, estas zonas generaron cerca de 123 millones de euros en gasto turístico, con alrededor de 221.000 visitantes alojados en establecimientos rurales ubicados en zonas olivícolas. Además, el estudio señala que una parte importante de estos viajeros muestra interés por vivir experiencias auténticas y singulares relacionadas con la cultura del AOVE (aceite de oliva virgen extra), como visitas a almazaras o actividades en el olivar.
Algunas almazaras y grupos oleícolas de nuestro país han realizado importantes inversiones en el ámbito del oleoturismo en los últimos años, encontrando proyectos turísticos bien desarrollados como AOVELand, La Almazara LA Organic, Finca La Pontezuela, Picualia, Hacienda Guzmán o la Almazara Coosur en Jabalquinto.
En paralelo, el respaldo institucional también ha contribuido decisivamente al desarrollo del sector. El Ministerio de Industria y Turismo ha destinado 8,6 millones de euros para promover el oleoturismo como producto turístico, materializados a través de los Planes de Sostenibilidad Turística y dos proyectos de la convocatoria “Experiencias Turismo España 2021”, financiada con fondos Next Generation EU. En este contexto se puso en marcha el proyecto Oleoturismo España (link), coordinado por la Asociación Española de Municipios del Olivo y nueve diputaciones provinciales, con el objetivo de consolidar una oferta turística sostenible en torno al AOVE, la cultura oleícola y los paisajes del olivar.
Ahora bien, el oleoturismo aún presenta un nivel de desarrollo incipiente y es preciso continuar trabajando en la profesionalización del sector. Para que el oleoturismo sea realmente rentable en cada empresa, no basta con abrir las puertas. Es necesario diseñar una estrategia que transforme la visita en una experiencia completa, diferencial y capaz de generar ventas recurrentes y fidelización de la demanda. Desde DINAMIZA identificamos cinco claves que ayudan a conseguirlo:
1. Gestión profesional y estratégica del oleoturismo
Para que el oleoturismo forme parte de la actividad de la almazara, es importante gestionarlo de forma profesional. Para ello, conviene diseñar un plan de negocio específico en este ámbito, así como crear un catálogo claro y atractivo de experiencias (visitas guiadas, catas, talleres, reuniones, incentivos, celebraciones y otras actividades complementarias) que permita adaptarse a distintos perfiles de visitantes y estructurar mejor la oferta.
También es recomendable definir una estrategia con objetivos claros que ayude a orientar la actividad y evaluar sus resultados, así como contar con un equipo cualificado capaz de atender al visitante, transmitir la cultura del olivo y el AOVE y comunicar los valores de la marca, garantizando una experiencia de calidad y generar una huella imborrable relacionada con la marca.
La comunicación es otra parte fundamental del oleoturismo. Dar visibilidad a la almazara y a sus experiencias a través de la página web, las redes sociales o las plataformas turísticas, así como prestar atención a las reseñas y opiniones de los visitantes, contribuye a atraer nuevos públicos y mejorar la reputación del proyecto. Del mismo modo, colaborar con otros actores del territorio (como alojamientos rurales, restaurantes, guías turísticos o agencias) permite crear propuestas conjuntas, atraer visitantes y reforzar la oferta oleoturística del destino.
2. Crear experiencias oleoturísticas memorables
Para que una visita a la almazara resulte realmente memorable, es importante ir más allá de la explicación del proceso de elaboración del AOVE. Las almazaras que incorporan actividades participativas, cuidadas o más personalizadas logran enriquecer la experiencia del visitante y diferenciar su propuesta.
Entre las propuestas más valoradas por los visitantes se encuentran las catas guiadas con expertos, los talleres de maridaje con productos locales o pequeñas experiencias gastronómicas donde el aceite de oliva virgen extra es el protagonista. También pueden organizarse actividades vinculadas al olivar, como paseos entre olivos, la participación en la cosecha o la posibilidad de recolectar aceitunas y elaborar su propio aceite.
Además, la tecnología puede contribuir a enriquecer la experiencia. Recursos como pantallas interactivas, realidad virtual o espacios inmersivos permiten explicar el proceso de producción de forma más visual y participativa, ayudando a que el visitante comprenda mejor la cultura del olivo y el AOVE.
3. La almazara como escenario para eventos
La almazara puede convertirse en un escenario ideal para acoger distintos eventos vinculados al AOVE y al paisaje del olivar, ampliando la experiencia del visitante más allá de la visita tradicional. Obviamente, es preciso trabajar estos aspectos con una perspectiva turística profesionalizada.
Por un lado, pueden organizarse eventos abiertos al público, como talleres, demostraciones, desayunos temáticos, propuestas de bienestar, presentaciones de producto o actividades vinculadas al calendario agrícola (por ejemplo, la recolección de la aceituna). Por otro lado, también pueden desarrollarse encuentros corporativos dirigidos a empresas, especialmente incentivos y actividades de teambuilding. Catas, talleres o dinámicas participativas en torno al AOVE permiten crear experiencias diferentes que combinan aprendizaje, gastronomía y trabajo en equipo.
Además de generar ingresos adicionales, estas iniciativas contribuyen a fortalecer el vínculo entre los visitantes y la almazara y a reforzar su posicionamiento como un espacio donde el AOVE se entiende no solo como producto, sino también como cultura y experiencia.
4. El papel de la tienda en la experiencia de la almazara
La venta directa es uno de los principales factores de rentabilidad en el oleoturismo. Por ello, la tienda debe integrarse de forma natural en el recorrido de la visita y convertirse en el espacio donde el visitante puede adquirir los productos que acaba de descubrir durante la experiencia.
Para que esto funcione, es importante que la tienda esté alineada con el relato de la visita y con la identidad de la almazara. No se trata únicamente de vender AOVE, sino de ofrecer productos que ayuden a prolongar la experiencia: ediciones limitadas de producto, packs temáticos, productos gourmet del territorio, cosmética elaborada con aceite de oliva o accesorios vinculados a la cultura del olivo.
Las degustaciones guiadas juegan un papel clave en este proceso, ya que permiten explicar las características de los AOVEs y ayudan al visitante a identificar los que más le gustan antes de la compra. Además, ofrecer la posibilidad de comprar online o enviar los productos a domicilio permite mantener el vínculo con el visitante tras la visita y ampliar las oportunidades de venta.
5. Fidelización y generación de comunidad
La relación con el visitante no termina cuando finaliza la visita a la almazara. Mantener el contacto con quienes ya han vivido la experiencia es clave para favorecer la repetición de compra y consolidar una relación a largo plazo con la marca.
Para ello, pueden desarrollarse iniciativas de fidelización como clubes de amigos, que ofrezcan ventajas exclusivas, descuentos en la tienda, acceso prioritario a nuevas cosechas o invitaciones a actividades y eventos en la almazara, como catas especiales o jornadas de recolección. Este tipo de propuestas ayudan a mantener una relación más cercana con los visitantes y fomenta que vuelvan a comprar o repetir la experiencia.
Además, la comunicación periódica a través de newsletters, redes sociales o campañas específicas ayuda a mantener el contacto con quienes ya han visitado la almazara. Compartir novedades de la campaña, lanzamientos de nuevos productos, recetas, promociones o eventos contribuye a mantener el interés y a crear una comunidad en torno a la marca. Con el tiempo, muchos de estos visitantes se convierten en prescriptores que recomiendan la almazara y sus productos.
El oleoturismo abre nuevas oportunidades para las almazaras que buscan diversificar su actividad y acercar la cultura del AOVE al visitante. Cuando se gestiona de forma estratégica y se diseñan experiencias auténticas, la almazara puede convertirse en un espacio vivo donde producto, paisaje y cultura se conectan, generando valor tanto para la empresa como para el territorio.
Desde DINAMIZA trabajamos para rentabilizar el oleoturismo e impulsar este tipo de iniciativas , acompañamos a almazaras y destinos oleícolas en el desarrollo de proyectos de oleoturismo capaces de crear experiencias memorables y valor para empresas y territorio.
En un contexto en el que los viajeros buscan experiencias auténticas y memorables, el oleoturismo se presenta como una oportunidad para que las almazaras y los territorios olivícolas se posicionen dentro del turismo experiencial y gastronómico. Más allá de la visita tradicional, muchos visitantes quieren aprender, degustar y conectar con el origen de los productos que consumen. Para las almazaras, esta tendencia abre la puerta a crear una nueva actividad turística capaz de generar nuevos ingresos y reforzar su imagen de marca.
Según un análisis publicado en 2024 por la plataforma Airbnb sobre los viajes a regiones del paisaje olivar en España, estas zonas generaron cerca de 123 millones de euros en gasto turístico, con alrededor de 221.000 visitantes alojados en establecimientos rurales ubicados en zonas olivícolas. Además, el estudio señala que una parte importante de estos viajeros muestra interés por vivir experiencias auténticas y singulares relacionadas con la cultura del AOVE (aceite de oliva virgen extra), como visitas a almazaras o actividades en el olivar.
Algunas almazaras y grupos oleícolas de nuestro país han realizado importantes inversiones en el ámbito del oleoturismo en los últimos años, encontrando proyectos turísticos bien desarrollados como AOVELand, La Almazara LA Organic, Finca La Pontezuela, Picualia, Hacienda Guzmán o la Almazara Coosur en Jabalquinto.
En paralelo, el respaldo institucional también ha contribuido decisivamente al desarrollo del sector. El Ministerio de Industria y Turismo ha destinado 8,6 millones de euros para promover el oleoturismo como producto turístico, materializados a través de los Planes de Sostenibilidad Turística y dos proyectos de la convocatoria “Experiencias Turismo España 2021”, financiada con fondos Next Generation EU. En este contexto se puso en marcha el proyecto Oleoturismo España (link), coordinado por la Asociación Española de Municipios del Olivo y nueve diputaciones provinciales, con el objetivo de consolidar una oferta turística sostenible en torno al AOVE, la cultura oleícola y los paisajes del olivar.
Ahora bien, el oleoturismo aún presenta un nivel de desarrollo incipiente y es preciso continuar trabajando en la profesionalización del sector. Para que el oleoturismo sea realmente rentable en cada empresa, no basta con abrir las puertas. Es necesario diseñar una estrategia que transforme la visita en una experiencia completa, diferencial y capaz de generar ventas recurrentes y fidelización de la demanda. Desde DINAMIZA identificamos cinco claves que ayudan a conseguirlo:
1. Gestión profesional y estratégica del oleoturismo
Para que el oleoturismo forme parte de la actividad de la almazara, es importante gestionarlo de forma profesional. Para ello, conviene diseñar un plan de negocio específico en este ámbito, así como crear un catálogo claro y atractivo de experiencias (visitas guiadas, catas, talleres, reuniones, incentivos, celebraciones y otras actividades complementarias) que permita adaptarse a distintos perfiles de visitantes y estructurar mejor la oferta.
También es recomendable definir una estrategia con objetivos claros que ayude a orientar la actividad y evaluar sus resultados, así como contar con un equipo cualificado capaz de atender al visitante, transmitir la cultura del olivo y el AOVE y comunicar los valores de la marca, garantizando una experiencia de calidad y generar una huella imborrable relacionada con la marca.
La comunicación es otra parte fundamental del oleoturismo. Dar visibilidad a la almazara y a sus experiencias a través de la página web, las redes sociales o las plataformas turísticas, así como prestar atención a las reseñas y opiniones de los visitantes, contribuye a atraer nuevos públicos y mejorar la reputación del proyecto. Del mismo modo, colaborar con otros actores del territorio (como alojamientos rurales, restaurantes, guías turísticos o agencias) permite crear propuestas conjuntas, atraer visitantes y reforzar la oferta oleoturística del destino.
2. Crear experiencias oleoturísticas memorables
Para que una visita a la almazara resulte realmente memorable, es importante ir más allá de la explicación del proceso de elaboración del AOVE. Las almazaras que incorporan actividades participativas, cuidadas o más personalizadas logran enriquecer la experiencia del visitante y diferenciar su propuesta.
Entre las propuestas más valoradas por los visitantes se encuentran las catas guiadas con expertos, los talleres de maridaje con productos locales o pequeñas experiencias gastronómicas donde el aceite de oliva virgen extra es el protagonista. También pueden organizarse actividades vinculadas al olivar, como paseos entre olivos, la participación en la cosecha o la posibilidad de recolectar aceitunas y elaborar su propio aceite.
Además, la tecnología puede contribuir a enriquecer la experiencia. Recursos como pantallas interactivas, realidad virtual o espacios inmersivos permiten explicar el proceso de producción de forma más visual y participativa, ayudando a que el visitante comprenda mejor la cultura del olivo y el AOVE.
3. La almazara como escenario para eventos
La almazara puede convertirse en un escenario ideal para acoger distintos eventos vinculados al AOVE y al paisaje del olivar, ampliando la experiencia del visitante más allá de la visita tradicional. Obviamente, es preciso trabajar estos aspectos con una perspectiva turística profesionalizada.
Por un lado, pueden organizarse eventos abiertos al público, como talleres, demostraciones, desayunos temáticos, propuestas de bienestar, presentaciones de producto o actividades vinculadas al calendario agrícola (por ejemplo, la recolección de la aceituna). Por otro lado, también pueden desarrollarse encuentros corporativos dirigidos a empresas, especialmente incentivos y actividades de teambuilding. Catas, talleres o dinámicas participativas en torno al AOVE permiten crear experiencias diferentes que combinan aprendizaje, gastronomía y trabajo en equipo.
Además de generar ingresos adicionales, estas iniciativas contribuyen a fortalecer el vínculo entre los visitantes y la almazara y a reforzar su posicionamiento como un espacio donde el AOVE se entiende no solo como producto, sino también como cultura y experiencia.
4. El papel de la tienda en la experiencia de la almazara
La venta directa es uno de los principales factores de rentabilidad en el oleoturismo. Por ello, la tienda debe integrarse de forma natural en el recorrido de la visita y convertirse en el espacio donde el visitante puede adquirir los productos que acaba de descubrir durante la experiencia.
Para que esto funcione, es importante que la tienda esté alineada con el relato de la visita y con la identidad de la almazara. No se trata únicamente de vender AOVE, sino de ofrecer productos que ayuden a prolongar la experiencia: ediciones limitadas de producto, packs temáticos, productos gourmet del territorio, cosmética elaborada con aceite de oliva o accesorios vinculados a la cultura del olivo.
Las degustaciones guiadas juegan un papel clave en este proceso, ya que permiten explicar las características de los AOVEs y ayudan al visitante a identificar los que más le gustan antes de la compra. Además, ofrecer la posibilidad de comprar online o enviar los productos a domicilio permite mantener el vínculo con el visitante tras la visita y ampliar las oportunidades de venta.
5. Fidelización y generación de comunidad
La relación con el visitante no termina cuando finaliza la visita a la almazara. Mantener el contacto con quienes ya han vivido la experiencia es clave para favorecer la repetición de compra y consolidar una relación a largo plazo con la marca.
Para ello, pueden desarrollarse iniciativas de fidelización como clubes de amigos, que ofrezcan ventajas exclusivas, descuentos en la tienda, acceso prioritario a nuevas cosechas o invitaciones a actividades y eventos en la almazara, como catas especiales o jornadas de recolección. Este tipo de propuestas ayudan a mantener una relación más cercana con los visitantes y fomenta que vuelvan a comprar o repetir la experiencia.
Además, la comunicación periódica a través de newsletters, redes sociales o campañas específicas ayuda a mantener el contacto con quienes ya han visitado la almazara. Compartir novedades de la campaña, lanzamientos de nuevos productos, recetas, promociones o eventos contribuye a mantener el interés y a crear una comunidad en torno a la marca. Con el tiempo, muchos de estos visitantes se convierten en prescriptores que recomiendan la almazara y sus productos.
El oleoturismo abre nuevas oportunidades para las almazaras que buscan diversificar su actividad y acercar la cultura del AOVE al visitante. Cuando se gestiona de forma estratégica y se diseñan experiencias auténticas, la almazara puede convertirse en un espacio vivo donde producto, paisaje y cultura se conectan, generando valor tanto para la empresa como para el territorio.
Desde DINAMIZA trabajamos para rentabilizar el oleoturismo e impulsar este tipo de iniciativas , acompañamos a almazaras y destinos oleícolas en el desarrollo de proyectos de oleoturismo capaces de crear experiencias memorables y valor para empresas y territorio.










